En Materia Dulce, el universo orgánico de Piacentini se vuelve lúdico, vibrante y sensorial.
Las formas, usualmente asociadas a lo interno, a lo biológico o a lo inconsciente, ahora se transforman en volúmenes casi comestibles, de colores intensos que remiten a lo táctil, lo suave, lo elástico.

El rojo y el azul —dos fuerzas opuestas y complementarias— se entrelazan en una danza de vitalidad y deseo, mientras el verde del fondo irradia frescura, contención y expansión.
La textura brillante, como de caramelo o gelatina, introduce una paradoja fascinante: la materia orgánica adquiere una dulzura visual, un hedonismo matérico, como si el cuerpo se disolviera en placer puro.

 

Piacentini juega aquí con la idea de que lo vivo también puede ser gozoso, que la materia no solo sufre ni se transforma, sino que también celebra su propia existencia.
La obra, en su potencia cromática, encarna ese punto exacto donde la biología se vuelve juego y el instinto se convierte en color.

 

Contexto 

Esta pieza marca una evolución cromática dentro de Infinito y Orgánico, donde el color deja de ser un acompañante emocional para convertirse en protagonista absoluto.
El artista incorpora la noción de lo sensorial como vehículo del alma, uniendo el mundo físico y el simbólico a través de la materia pictórica.

 

El resultado es una imagen viva, pulsante, que despierta una emoción casi infantil —una memoria táctil, una nostalgia visual— que nos conecta con el impulso vital más puro.

 

Título: Materia Dulce
Serie: Infinito y Orgánico
Año: 2019
Técnica: Acrílico y carbonilla sobre papel madera
Dimensiones: 60 × 45 cm (vertical)
Edición: Obra única — firmada y fechada por el artista
Certificado de autenticidad: incluido

Materia Dulce

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En Materia Dulce, el universo orgánico de Piacentini se vuelve lúdico, vibrante y sensorial.
Las formas, usualmente asociadas a lo interno, a lo biológico o a lo inconsciente, ahora se transforman en volúmenes casi comestibles, de colores intensos que remiten a lo táctil, lo suave, lo elástico.

El rojo y el azul —dos fuerzas opuestas y complementarias— se entrelazan en una danza de vitalidad y deseo, mientras el verde del fondo irradia frescura, contención y expansión.
La textura brillante, como de caramelo o gelatina, introduce una paradoja fascinante: la materia orgánica adquiere una dulzura visual, un hedonismo matérico, como si el cuerpo se disolviera en placer puro.

 

Piacentini juega aquí con la idea de que lo vivo también puede ser gozoso, que la materia no solo sufre ni se transforma, sino que también celebra su propia existencia.
La obra, en su potencia cromática, encarna ese punto exacto donde la biología se vuelve juego y el instinto se convierte en color.

 

Contexto 

Esta pieza marca una evolución cromática dentro de Infinito y Orgánico, donde el color deja de ser un acompañante emocional para convertirse en protagonista absoluto.
El artista incorpora la noción de lo sensorial como vehículo del alma, uniendo el mundo físico y el simbólico a través de la materia pictórica.

 

El resultado es una imagen viva, pulsante, que despierta una emoción casi infantil —una memoria táctil, una nostalgia visual— que nos conecta con el impulso vital más puro.

 

Título: Materia Dulce
Serie: Infinito y Orgánico
Año: 2019
Técnica: Acrílico y carbonilla sobre papel madera
Dimensiones: 60 × 45 cm (vertical)
Edición: Obra única — firmada y fechada por el artista
Certificado de autenticidad: incluido